miércoles, 17 de agosto de 2011

Encantamiento 40: primer volumen sobre "Después de la muerte; todo sobre zombis y fantasmas".


Mis pies chocaban contra la tierra con un sonido sordo; no tenía tiempo de procurarme sigilo. Me había torcido el tobillo al subir las escaleras huyendo y ahora no podía correr como Satanás manda. Los dos vampiros no parecían seguir detrás de mí, ¡iban a dejar que los cientos de zombis que allí había me rodearan y devoraran, los muy cabrones! Ni siquiera sabía a dónde me dirigía aquel niño muerto, me limitaba a seguir su aura de fantasma entre los árboles a falta de más opciones.
Y pensar que el día había empezado de lo más tranquilo…
Una simple misión. En verdad ni siquiera me habían dicho para qué me arrastraban hasta allí; lo cual no era para nada raro. Preferían que yo me enterara de lo menos posible (muchas gracias, chicos). Y es que recientemente habían pasado muchas cosas por el mundo, cosas relacionadas con el secreto de la magia y que habían puesto el globo patas arriba. El panorama había cambiado hasta tal punto que ahora me pasaba el día trabajando de aquí para allá en el portal (estoy intentando hablar de otras cosas porque es que los zombis son la única en este mundo que me dan autenticas arcadas), haciendo de traductor, detector y creando barreras de todo tipo y, bueno, supongo que tendría que mencionar que ahora me dejaban usar mis poderes (siempre bajo estricta vigilancia) durante algunas misiones, o si no, no tendría sentido todo lo que acabo de decir (¡hasta ese punto han empeorado las cosas!). Pero, como entenderéis, no es éste el mejor momento para hablar de eso ¡y mucho menos para tratar todos los líos amorosos en los que he acabado (Encantamientos 36 y 39, de esos hablo, cotillas, que nos conocemos)! Si consigo sobrevivir a esto, prometo que os echaré una buena parrafada explicativa, de verdad.
Salté un tronco caído. El tobillo me mandó una ráfaga de dolor. Apenas les llevaba ventaja. El fantasma del niño ahogado me hacía señas para que me diera prisa (¡Joder, ¿te crees que no sé que tengo que salir de aquí cómo sea?!), incluso aunque me miraba con sus cuencas vacías parecía tener más miedo que yo (hay que joderse, el único que aún puede perder la vida de una forma horrible soy yo).
Como había dicho, se trataba de un día como otro cualquiera. Hacía mucho sol a pesar del terrible frío y los Guardianes que me acompañaban habían estado tan panchos al llegar a aquella granja destartalada; siempre que hacía sol lo estaban. De verdad se pensaban que ese simple hecho los podía mantener a salvo; pero, fíjate, fueron los primeros en caer (los muy subnormales es que se pusieron en bandeja…).
Yo había sentido que algo raro estaba pasando desde que mis pies tocaron aquella tierra seca. La esencia de los muertos rodeaba la construcción. Y encontrarme con aquel espectro de un niño ahogado solo corroboró la teoría. No era la primera vez que me cruzaba con espectros, de hecho no me impresionaban lo más mínimo pues a lo largo de mi infancia crecí junto a un cementerio repleto de ellos. (Toca parrafada mientras yo sigo intentando que no me coman:) La psicología de los fantasmas es muy parecida a la que tuvieron en vida, exceptuando que acostumbraban, quien más y quien menos, a estar algo traumatizados con lo de haber muerto (algunos quedan completamente locos y otros parecen de lo más normal, depende que cada uno); así que había intentado hablar con él, pues los Guardianes son unos ciegos y sin instintos y ni siquiera pueden ver a los fantasmas (no sé cómo su especie ha conseguido sobrevivir tanto) además de que son unos sumos catetos sobre magia (a ellos con destruirla les vale). Pero el crío estaba asustado y débil, no paraba de gorjear algo parecido a “nos están arrebatando”. No lo entendí en ese momento, pero todo cobró sentido cuando entré en un sótano oculto en los establos. Allí abajo, dentro de decenas de cajas se apilaban frascos… para contener almas. Aluciné cuando encontré aquellos tarros llenos de una sustancia parecida a un humo viscoso y de colores fluorescentes. Pero lo peor fue que en aquella sala también había un contenedor lleno de… zombis (ugh, putos bichos; menos mal que estaban bien encerrados en ese momento).
No solo se conformaban con las almas de los fantasmas errantes sino que se las estaban quitando a los vivos (me quedé flipando, para que os deis cuenta de hasta que punto se trata de algo fuerte). Para ello usaban un círculo y unas pócimas para separar los dos elementos de los individuos vivos, cuerpo y alma, y quedarse con este último (sí, eso nos habría pasado si en no-me-acuerdo-ya-qué-encantamiento no hubiéramos vueltos a nuestros cuerpos. ¿Me habríais seguido queriendo se deseara devoraros? Yo sí, al menos vuestra carne). Pero cuando un cuerpo queda sin alma, se convierte en zombi (todo sabréis lo que son, ¿no? Una especie de cadáveres carentes de pensamiento que solo se mueven para engullir carne). Los zombis son peligrosos, una plaga si te muerden (seas humano o mágico); por eso los encerraban en la cámara aquella para ir quemándolos y deshacerse de los “residuos peligrosos” (yo solito me di cuenta de todo eso; si es que soy de listo…).
Mientras me preguntaba para que quisiera alguien tantas almas, llegaron los vampiros. Ellos debían ser los granjeros de los muertos. Llevaban el mismo traje negro y cerrado que el que me atacó cuando luchamos con el dragón; así que el sol no nos protegía. Mataron a uno de los Guardianes y al otro le arrebataron el alma usando el círculo. Yo me escondí tras el cremador sin mover un solo músculo a pesar del hedor a carne putrefacta que despedían antes de que pudieran verme. Pero esto que hice tenía su sentido de ser (sí señor, más explicaciones mientras yo pateo la cara de un no muerto e intento evitar que se me jale el pie): soy un híbrido, ya lo sabéis, mi esencia no es como la de los demonios ni como la de los humanos, de modo que a muchos les es complicado sentirme si no me buscan. Por así decirlo tenía un plan: esperar. Y vosotros diréis “pos vaya mierda”, pues funcionó estupendamente (casi dos horas de quietud total)… hasta que me sonó el móvil. ¡Sí, chicos, en el peor momento del mundo, va y me vibra el teléfono! Los vampiros sintieron el movimiento y se abalanzaron sobre mí… (SI ES QUE SOY REMATADAMENTE GAFE).
Casi conseguí librarme de esos vampiros forcejeando (ahí fue cuando me torcí el tobillo), pero claro que no, eso habría sido demasiado idílico y todos sabemos que tengo que sufrir por narices que para algo soy el prota de la COSA esta. Los Convertidos no pueden hacer magia, pero los pura sangre sí (¿ya adivináis lo que pasó a continuación?). Straiss Muggen, uno de los generales de las hordas de vampiros de Laraiss apareció allí y me inmovilizó con su magia.
El tío me reconoció, y sabía de mi trato con Cristofino, que es lo más fuerte. Hablamos poco, pero fue una charla interesante. Al parecer le sorprendía la actitud de Cristofino; mi tío se lo tomaba como un juego: nos había puesto a Kaila y a mí a prueba; el que lograra sobrevivir o conseguir mayor poder como para desbancar al otro sería el vencedor y automáticamente su versión se convertiría en la autentica. A mí no me extrañaba lo más mínimo, Cristofino me había criado personalmente al igual que hizo con muchos otros huérfanos (como a Campbell. O al menos conmigo lo intentó, pues me pilló con una edad en la que ya estaba bastante independizado de todo; pero eso ya son historias muy pasadas para ahondar en ellas). Cristofino era un tipo excéntrico y excesivamente alegre (aunque solo en apariencia) pero sabía separar lo emocional del trabajo y no guardaría ningún tipo de rencor si conseguía demostrar mi valor para la mafia. Muggen no lo entendía del todo, pero, según él mismo dijo, si esto consistía en ponerme a prueba, pues eso haría. Y ordenó a sus vampiros matarme justo antes de marcharse.
Los vampiros, vale, tienen un pase. ¡¡Pero los capullos han soltado a los zombis (claro, como ellos llevan esos trajes herméticos para evitar mordidas…)!! AJS: la magia apenas les hacía efecto y el bosque entérico resultó estar repleto de tanques a rebosar de zombis putrefactos, porque había una salvajada y me estaban rodeando (bien pensado, ahora sé dónde están escondidos todos; pero que bien que hago mi trabajo).
Y esto es todo lo básicamente importante que ha pasado para verme envuelto en este lio.
Ahora corro (cojeo) para salvar mi vida de unos muertos andantes (que muy rápidos no son, pero hay unos cuantos), hay aún más misterios en mi vida (parece que todo gira alrededor de las alianzas entre vampiros (quieren conseguir la Luz y están robando almas) y Seamair (necesitan a una virgen Guardiana de la Luz con la que completar un ritual para abrir las Puertas del Infierno)) y se hace más evidente mi falta de suerte… ¿¡No se supone que el símbolo de mi familia es un trébol de cuatro hojas!? (Ah, sí, que ahora de puertas para afuera me han repudiado…)
No presté atención a los lamentos y gritos del Niño Muerto que ya me daba por perdido y se pensaba que también lo iban a embotellar a él; no tenía tiempo para esas cosas.
Uno de los vampiros reapareció y aprovechó mi resbalón para adelantarme por arriba y cortarme el paso. Mierda, ¿y ahora para dónde se supone que me escabulló yo?
Alcé mis orejas puntiagudas. Escuchaba el sonido de un motor. Tal vez los dioses del Mal me hubieran escuchado, o tal vez no.


(El traje de los malditos vampiros)

5 comentarios:

  1. "Yo si, al menos vuestra carne" ¿Quién decía que el amor era doloroso, que mataba? mmmmm... El canibalismo hoy en día esta infravalorado xD!

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  2. genial! pero me dejaste con la intriga ¿Qué paso con sus lios amorosos? ¿y ruido que oye? puff que ganas por saber más y me he quedado super rallada con lo del tio, ¿que les esta poniendo a prueba? que retorcido.
    Me encanta!!!! sigue pronto! Un abrazo

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  3. Me gusta mucho tu blog, y como sé la de sonrisas que hace un nuevo seguidor, desde hoy te sigo.
    Yo también tengo un blog y me haría ilusión que tú también me siguieras.
    Es este:
    http://paraalimentarmedetisolonecesitotuaire.blogspot.com/
    Te espero, pasate, me harías feliz como yo te e echo a ti.
    Un besazo, y te esperoo!

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  4. Zombis, vampiros, los dioses del Mal.. Si es que ALEC ES REMATADAMENTE GAFE.
    Siguiente pronto ! (:

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  5. si es que soy de listo…Y de guapo y de simpático :D si es que alec con lo carismático que tu eres y no haces mas que meterte en follones paranormales...si es que en cuanto me descuido me la montas XD Como siempre un capítulo genial ;)

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