viernes, 18 de mayo de 2012

Encantamiento 66: Impedimento universal de la felicidad: ese eterno “si…”.


La enfermería estaba en penumbra. Una mujer se encontraba sentada a mi lado, tomando mi mano con la suya.
-Hola –sonrió tristemente al verme despierto.
Gruñí intentando desperezarme. -¿Qué hacéis aquí?... ¿Y Campbell?
Se apartó un rizo rubio de la cara, volviendo a ponerse las gafas.
-Ella está bien, en Irlanda con Kristofino; me mandó un mensaje esta tarde. He intentado no preocuparla… pero te avasallará a preguntas en cuanto pueda. Al parecer por allí todos asumieron en el acto que ya estarías muerto, habiendo sido atrapado  por Guardianes y tan malherido… –Hizo una pequeña pausa-. Y por aquí también. Pero sabía que siendo tú, habrías sobrevivido… Acerté -sonrió. En cierta manera me agradó que aún alguien me diera su voto de confianza.
Me senté un poco para no sentirme tan patético y vulnerable, aunque para ello se me escapó una mueca de dolor. -¿Volvisteis por voluntad?
La Cucaracha asintió. –Más o menos… Muchos me odian ahora, pero como no sabían que estuvimos contigo casi todo este tiempo… fue fácil convencer a la mayoría para que me perdonaran mi huida con Campbell-chan; ya sabes, soy la prometida de Robert… Se me puede pasar por alto haber sido compasiva de más con la cría de una bestia o que haya escapado. Lo achacan a la presión de la boda y mi corazón excesivamente bondadoso… ésas cosas –su sonrisa se volvió amarga y dolorosa. Odiaban haber vuelto, aunque no lo fuera a admitir. A Nicole no le gustaba ir de víctima, pero solía hacerlo sin ser consciente de ello.
-Tendríais que haber salido corriendo. Ni que echarais de menos esta prisión.
Se humedeció los labios. –Las dos lo preferimos así. Volvimos porque te vimos caer… y no hubiéramos estado tranquilas hasta comprobar por nosotras mismas que te encontrabas sano y salvo. Además, sabemos que cuando quieras volverás a escapar y entonces podremos seguirte –alegró el tono para que se notara que bromeaba-. Pero esta vez –me miró con sus brillantes pero oscuros ojos- estaremos para ayudarte.
Me acarició la muñeca con el dorso de la mano, eran unas cosquillas muy agradables.
Resoplé. No tenían remedio. ¿De verdad tenían esperanzas de ser mis aliadas a pesar de todo, de cómo las traté (si las mandé a la mierda, me burlé de ellas y todo)? Bueno… para qué engañarnos, ya me había planteado que lo fueran más de una vez (eran relativamente competentes, al menos mucho más que los que ahora me rodean). Sólo que me negaba a tener cerca a alguien que me quisiera… precisamente para no acabar correspondiendo. No quería volverme tan dependiente y ciego como la otra persona. Y ahora volvía a planteárseme la misma pregunta: ¿debería aprovecharme de sus sentimientos y manipularlas en mi favor? Podría tener muchos daños colaterales…
Entrelacé mis dedos en los suyos sin mirarla, con cuidado para no apretar las quemaduras vendadas. Casi podía sentir el pulso en su muñeca y sentirme tan cerca de alguien me resultaba muy incómodo. Estaba nervioso, repitiéndome que las posibilidades de ser atacado ahora mismo eran suficientemente escasas como para tenerla cerca.
-¿Cuánto tiempo lleváis por aquí?
-El mismo que tú… Sí –contestó a la pregunta que le hice con la mirada-, te vi “discutir” con Rob… -su voz se volvió pesarosa. Le apenaba mi decisión de morir y quería remediarla pero no sabía cómo (mientras no me de la vara, que haga lo que quiera).- ¡Ah! Flor quería decirte un par de cosas; está enfurruñada con que tu inconsciencia no le dejara visitarte en sueños.
-Pues resulta que esto de dormirme ahora mismito está complicado, así que como no me lo diga a través de ti…
-Lo suponía. Pero está empeñada en que no quiere que yo lo oiga.
Desvió la mirada a los pies de mi cama. Estaba intentando calmar su respiración; se peleaban.
-Flor, dímelo de una vez, cabezota –le espeté. Puse los ojos en blanco y me hice a un lado en la cama reprimiendo una queja para dejarle espacio-. Venid aquí –a ver si así se decide; si yo no podía escuchar la discusión resultaba algo aburrido que la tuvieran.
Nicole me miró sin creérselo pero no dudó en descalzarse y se tumbó de costado junto a mí, sin soltarme una sola vez la mano. Olía realmente bien, igual que un prado de flores silvestres en primavera.
Nos quedamos mirando el techo unos pocos segundos.
-Humm, bueno… Que… “el cabezota lo serás tú”, eso para empezar. “¿Cómo se te ocurre tratarme de esa manera, plebeyo? –Aguantó la risa, al parecer la forma en que Flor decía la palabra le divertía- ¡Yo antes era una diosa!” –también imitó el pavoneo y la cara de altivez con la que Floreada se me había presentado en sueños-. Y “no vuelvas a asustarnos o te daremos una paliza”.
Solté una carcajada que se convirtió en tos. –Llegas tarde entonces.
-Estaba más asustada de lo que vaya a admitir.
-¿Sólo ella?
-Ya sabes la respuesta. Alec… -cerró los ojos con fuerza- todo lo que te dijimos en aquella habitación iba en serio… Lo que tú nos dijiste también, es lo que sientes, ¿verdad? –esperó largo tiempo a mi respuesta pero esta no se produjo, no sentía la necesidad de contestar porque en realidad ella no me había pedido que lo hiciera. Suspiró-. Es lo que piensas, lo sabía… pero nos dolió tener que escucharlo.
Fruncí el ceño teniendo que contenerme para no apoyar su cabeza en mi hombro. No entendía cómo una mujer como aquella podía estar tumbada a mi lado sonriéndome. La creía más razonable.
-¿Por qué te gusto? ¿Eres de esas personas que solo sienten interés por los chicos malos porque creen que pueden cambiarlos? Morbosa…
-¿Quéee? Idiota –me golpeó de broma, con suavidad-. Cambiarte sería una estupidez… -Suspiró.- Nos gustas porque eres astuto, realista, discreto, decidido y realmente valiente… -susurró algo avergonzada, esto se podía considerar casi como una declaración. La Cucaracha-Floreada sabía lo del suero de la verdad, por eso estaba intentado ser completamente sincera, para que yo no fuera el único en sentirse vulnerable (va muy en su línea eso de perder el tiempo siendo considerada). Pero mientras yo unía cabos Nicole siguió hablando:- ¡Bueno, vale, y también porque eres guapo, no voy a negar que eso nos atraiga! Pero me he dado cuenta de que aunque esas cicatrices que tienes no desaparecieran, no nos importaría lo más mínimo …No importan las cosas malas; conocemos tus defectos, son demasiado evidentes y nos los has hecho padecer más de una vez. Pero son también los que te hacen cómo eres y no desearíamos que fueras de otra manera, de ningún modo. –Guardó silencio. Ya no podía mirarme a la cara-. El problema es que soy la clase de persona que ama incluso si sabe que la otra persona me hará daño por ello… Parece que siempre me enamore de quién de mí no se enamora… ¡mierda, eso es de una canción!
Alzó de nuevo sus ojos, intentando parecer decidida y valiente. Las pestañas rubias le brillaban como hilos de oro, igual que la cascada de pelo, y tenía las mejillas ligeramente ruborizadas y los labios carnosos y redondeados fruncidos.
Bésala. Maldita sea, ¿tan malo sería lo que viniese después? Pero sí que lo era. Era perfecta, demasiado, tanto que me sacaba de quicio. Y hubiera podido ser ideal… si no fuera tan buena persona.
Un momento, ¿qué acabo de pensar? ¿”Bésala”, iba eso…? Rápido, no dejes que esto siga por este camino, di algo desagradable, ¡ya! -Genial, ya no eres solamente la bondadosa, solidaria, dramática, famosilla –fui contando con los dedos-, sexy, trabajadora, justa, adorada, idealista y, en definitiva, socialmente considerada como perfectísima Nicole (& Flor de fondo), la chica 10 –y encima de verdad, con diez adjetivos “positivos” la describo-, AHORA TAMBIÉN ERES CURSI –asentí con ímpetu para reafirmas mis palabras. No soportaba los momentos íntimos/sentimentales, sabía moverme mucho mejor en el mundo de las pullas.
-¿Cómo…? ¿¡Qué has dicho!? –se me lanzó encima y empezó a apretarme con los codos en todos los cardenales que me vio en la cara.
-¡Ay, ay, no, ay, ya para! ¡Que estoy malherido, sé buena!
-¡Aprendo de ti! –Fui a engancharle las muñecas quemadas y retorcérselas para que sufriera, pero, un segundo antes de hacerlo… Automáticamente la empujé a un lado. Se cruzó de brazos y volvió a sentarse.
Resoplé y las miré unos segundos en silencio. No era un momento incómodo a pesar de que ninguno sabía qué decir, se notaba que la Cucaracha no estaba enfadada. -¿No me odiáis por cómo os trato?
-Desde el día en que empezaste a hacerme putadas te he detestado, pero… -cerró los ojos e imploró fuerzas- Puede que te odiemos más, pero no te queremos menos.
Me hundí en el colchón. Ya no podía estar más incómodo (cuidado con lo que dices, Alec, he demostrado que las cosas siempre pueden (y van) a peor). -¿Veis cómo sois cursis…? Vale, vale, dejemos la violencia para otro día. –Suspiré-. ¿Pero y ese “nos”?
-¿Qué?
-Has dicho “nos gustas”; eso incluye a Flor –Vaya, vaya, esto no me lo esperaba (¡al fin algo sorprendente en esta tediosidad!). -Ya me había olido que yo le interesaba a Flor de las pocas veces que hablamos, pero… Apenas me conoce.
-Compartimos recuerdos, así es como… le has caído bien, supongo, o algo parecido. Es difícil…
-Pero… -pero acaso era yo una de las continuas peleas internas del dúo… o no llegaba a tanto. De ser así no quería saber cómo se lo habría tomado la Cucaracha el tener una contrincante tan cercana, era un tema demasiado espinoso para mi gusto (más complicaciones, genial… Todo lo interesante siempre las trae consigo).
Con una simple mirada ellas entendieron mi pregunta.
Sonrió inclinando la cabeza, la cortina de pelo se le deslizó por la espalda. –Al principio, pero porque discutíamos absolutamente por todo. Pero hemos empezamos a entendernos. Flor se ha pasado la vida encerrada en una caja por sus protectores y ahora quiere divertirse y pasarlo bien, y ha decidido que, ya que no puede suprimirme –puso los ojos en blanco, debía de haberlo intentado un par de veces-, lo más rápido es que las dos seamos felices juntas.
-Al fin habéis asumido “la fusión”…
-Eso me temo… -me miró a los ojos.- En realidad hasta ahora lo único que nos ha puesto de acuerdo para colaborar has sido tú…
Tragué saliva, me sentía el corazón pesado contra las costillas y el estómago intentando flotar fuera de la boca. Y para colmo de males, pensamiento estúpidos e infantiloides bombardeaban mi juicio como meterme debajo del colchón, tirarla a ella fuera o salir corriendo. Esto empezaba a ser demasiado… arg.
-Ya que sabes lo del suero, me dirás tú también la verdad si te pregunto –amenacé; si intuía alguna mentira me las pagaría.
Asintió.
-Creía que Rob te gustaba, al menos un poco, y aquí estás.
-Rob era un intento… de olvidarme de ti –admitió al borde de un ataque de “voy a morir de vergüenza, ¡tierra, trágame!”-. Él defendía todo en lo que yo creo, la justicia, el bien, la lealtad… por eso pensé que con él podría conseguirlo.
-¿No intentabas pasar página de lo de Kevin (aunque en esa época aún eráis pareja de manera oficial)?
Profirió un gran suspiro.
-Con Kevin las cosas llevaban años yendo mal, pero me negaba a darme por vencida… Y apareciste tú.
-¡A mí no me eches ahora las culpas de tu ruptura, eh!
-¡No iba a hacerlo, ¿vale?! Es que…, agrf, ¡que tú… resultaste… lo más interesante y fascinante de toda mi vida…! –alcé una ceja- No me mires así, ya sé que estoy chalada, ya me doy cuenta. Pero va en serio, yo te odiaba por cómo me jodías la vida pero… no sé cómo empecé a encontrarte virtudes y… y me negaba a acabar enamorada de un ser tan despreciable y cruel como lo eres tú.
-Vaya, gracias.
-Pero Flor me ha obligado a ver la verdad y ya no hay más remedio: te amo. Y Flor estaría encantada de poder “polinizar a lo mamífero” contigo el primero –rió mirando al techo, ya puestos no importaba dejar sin orgullo a alguien más.
Seguía sin creérmelo por muy sinceras que sonaran tus palabras, tenía que ser una broma o que la Cucaracha se confundía. A pesar de todo, habiéndose dado cuenta de todos los obstáculos, admitía quererme. ¿¡Dónde está el orgullo de esta periodista con ideales bohemios que yo conocí!?
¿Pero y si era cierto? Si así fuera… ¡pues ella se habría convertido en una masoquista y se comprobaría su mal gusto para los hombres! Pero después de todo, como decía Krisofinno, “el amor vuelve loco hasta al más cuerdo”. Podía ser verdad…
Agaché la cabeza para que el flequillo y las sombras ocultaran mis mejillas calientes. Odiaba sentirme así: agradecido por el amor de alguien. Era realmente penoso, siempre acababa tentándome la misma trampa. Pero no iba a dejarme caer nunca más, ya amé una vez y ya supuso demasiado dolor.
Necesitaba distraerme para no seguir pensando estupideces.
Le tomé ambas manos y con cuidado le fui deshaciendo las vendas. Se asustó e hizo ademán de apartarlas pero se contuvo; parecía avergonzada y dolida. ¿Tanto le costaba enseñar sus heridas? Puede que precisamente fuera porque no tenían buen aspecto. Eran casi todas quemaduras de tercer grado, las más graves. Y además presentaba grandes cortes, algunos de los cuales le atravesaban la mano horizontalmente de lado a lado, muchos aún abiertos a pesar de las costuras.
-¿Qué tal los calmantes?
-Drogadísima. ¿Por qué te crees que te estoy contando todo esto? –bromeó. Volvió a fijar la vista en sus muñecas. -Gin dice que, al ser Luz lo que me hirió, nunca cicatrizarán las quemaduras. ¿Es cierto? –alzó la mirada, las gafas se le escurrieron.
-Y lleva razón; yo y los Guardianes éramos la única excepción a esa norma. Pero recuperaras la movilidad –eso era lo importante-. Siempre puedes usar guantes si tanta vergüenza te da que te las vean.
-Bien mirado, para Halloween pueden serme muy útiles; seguro que asusto a los niños. Puedo vestirme de chica quemada, de zombi… -su voz terminó por apagarse-. Y bueno, ¿y cuándo nos darás las gracias?
-¿Por ser tan estúpidas, locas, dramáticas y tan vosotras como siempre y venir a rescatarme… (otra vez)? Já. Nunca.
-Ya me lo esperaba. ¡Encima que te salvamos…! –se irguió e hizo el ademán (pues hacerlo de verdad le hubiera dolido demasiado) de poner las manos en jarras mirándome con el ceño fruncido. Me empujó. Aguanté una carcajada, me encantaba cuando se picaba.
-Yo no os pedí nada, ibais a vuestra bola.
-Al menos el gesto de cortesía...
-No puedo mentir, ¿recuerdas?
Refunfuñó y bufó volviendo a desplomarse en la cama. Esta vez no me aguanté la risa, lo que amenazó con convertirse en una nueva tos. Me apartó la cara, aún más mosqueada, así que la apreté contra mi costado aprovechando el brazo que había quedado bajo ella y sus mejillas enrojecieron.
Suspiré con una sonrisa en los labios.
La verdad es que me sentía obligado, si no a confesarme yo también, al menos responderle. Le tomé una de las manos y posé mis labios en la base de su muñeca. -Me desquicias; las dos. Y antes os odiaba (por la tirria que te tenía, Nicole). Pero cada vez estoy menos seguro de si sigue siendo así. A veces incluso os aprecio… Y me alegro de que estéis aquí ahora.
-Ahora nos tratas bien –suspiró y se abrazó las piernas-. Lo haces para darnos esperanzas y torturarnos más tarde… Eres cruel… -susurró muy bajo y con la respiración alterada, todavía sin mirarme y de morros. Me encantaba meterme con ella; en momentos como estos, al contrario de lo que muchos pensarían, llegaba realmente a parecerme hasta mona.
-Es que me resultáis muy graciosas cuando os cabreáis –se me escapó una carcajada maliciosa-. ¿Ni siquiera eso cambiaríais de mí?
-¿Estás de broma? De lo contrario difícilmente serías un adorable cabronazo… ¡pero ten por seguro que te las devolveremos! Ya verás…-pero qué ganas de darle un mordisquito en la mandíbula para ver cómo se altera.
-Oh, si dices que os gusto así, lo tomaré como un alago.
-¡Te las devolveremos…!
Pero sus amenazas entre dientes sólo me hacían reír más fuerte.
Si nunca me hubiera reencontrado con Lena, tal vez a estas alturas nosotros hubiéramos estado juntos. Puede que al final hubiera conseguido hacer un trato con ella para que no publicara sobre la magia y ya no tendría que haber seguido puteándola por trabajo... y sabía que no me hubiera importado volver a verla por voluntad. O si las hubiera conocido de otra manera. No sé lo que hubiéramos durado, todo amor es finito, pero habría estado dispuesto a intentarlo. Podía imaginarme esa vida, habría sido tan fácil… si las cosas no hubieran tomado este rumbo. Pero ya nada de eso pasaría, no valía la pena pensar en lo que nunca pasó.
Lo nuestro hubiera sido perfecto sin ese eterno “si…”, siempre acompañándonos.

11 comentarios:

  1. ay mi dios, ay ay ay..............pff que bonito.. al final casi se me saltan las lagrimas con la ultima frase.... dios me a encantado,maravillado, fascinado...ppfff
    mata a Lena q no de mas por culo.. los quiero juntos esk son tan ... tan.. nose.. tan algo jajajajaj con capitulos como estos normal que este enganchadisima a tu historia.... no tardes en subir quiero el siguiente a la voz de YA !!!!
    y quiero un beso de verdad entre ellos... jajajaaj el lo a pensado solo falta que llo haga xDD
    besos :)

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  2. Ahora Lena es la culpable de que Alec y Nicole no puedan estar juntos?
    Venga, hombre.
    Me estoy cansando de esto. A ver, Alec, tío, si te gusta Nicole quédate con ella, joder. Si a Nicole le gustas tú también! ¡Pues ale, ya está!
    Lo que no me parece bien es eso de: "Uish, pero es que está la segundona de Lena siempre por ahí incordiando" Tío, decídete y ya.

    Por cierto, noté una de mis frases en el cap "AHORA CURSI" XD

    POR MÍ QUE NICOLE Y ALEC ACABEN JUNTOS.
    Pero que ya se dejen te tonterías, porque acabarán haciendo daño a Lena.

    Y a estas alturas empiezo a penar que Lena se merece a un chico que la merezca más que Alexander.
    No miro a nadie. *Mirando fijamente a Rob y Yell*

    Adiós.

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    1. Sí, la frase es tuya, se me olvido decírtelo XD
      En esta historia hay que sufrir.... y ya verás, ya, habrá un reverso (tenebroso (?)), obstaculo sí y alguién que se aparta también
      O.O ¿No te importa que Rob intentara usar a Nicole para su profecía? (De Yell no hablo, ya veras, ya)

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  4. simplemente fabuloso!! es uno de los capitulos que más me han gustado de toda la historia jejejej
    sinceramente, en capitulos como este desearía que Nicole y Alec acabasen juntos ^^
    Nicole tiene razon, Alec es un dulce cabronazo XD y no lo cambiaría nunca, por nada del mundo!!! Y Alec... ay Alec, que tierno que se me ha puesto... Si es que lo adoro, lo adoro!!!

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  5. T----------T Por el amor de Satán
    Eres consciente de que este tipo de capis me llegan a mi pobre corazón de niña gamba, y me tienen nostálgica el resto de la semana ;-;
    Yo lo único que se es que me gustaría que Alec fuera feliz si es con Nicole bien; y si es con Lena mejor, pero el debe darse cuenta de que aún siendo como es; hay gente que le quiere y que daría la vida por el para demostrar lo importante que son para gente como Nicole, Lena o Campbell;las pobres mártires de la historia que lo arriesgan todo por Alec.
    Entiendo que el se comporte como si estuviera de vuelta de todo, como si quisiera morir a las manos de Rob; porque el sigue sin comprender que realmente haya gente que le pueda querer ;--; yo la primera (L)
    Una vida dura, una infancia cruel te marcan de por vida; pero Alec debe arriesgarse, porque el que no arriesga no va a conseguir nada; y el se merece una buena vida con las personas que lo quieren sinceramente y con todo su corazón
    Tuya en el fanatismo, gamba-girl ;--; (L)

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    1. e he imaginado con la banda sonora de cuando en las pelis americanas sueltan discursos que te calan, nena XD

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    2. Soy de lo más épico que quieres que te diga XD

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    3. No lo dudo, tú eres Gamba-Girl!

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